Uno de los principales condicionamientos que asimilamos desde la infancia es el relativo a comer animales. Nuestra sociedad -claramente especista- nos inculca dicho hábito, que difícilmente cuestionamos.
Hacerlo nos confronta con nosotros mismos, con nuestra familia, con los amigos y, por supuesto, con la tradición, la comodidad y los gustos adquiridos. Normalmente, lo que nos incómoda preferimos obviarlo.
Sin embargo, cuando se toma conciencia que para mantener ese hábito -nuestra dieta carnívora- otros más vulnerables deben sufrir, esa dieta se vuelve incomible. Al menos, esa es la conclusión inexorable a la que algunos hemos llegado.
Por un lado, una noción de injusticia nos sugiere que realmente no tenemos el derecho moral de matar a un ser sintiente (o pagar para que otros lo maten por nosotros) por comida. Menos aún pudiendo -en pleno año 2024- nutrirnos adecuadamente -y con placer- sin necesidad de comer animales.
De otro lado, un sentimiento de compasión nos impide volver a alimentarnos del sufrimiento ajeno, cuando ya hemos constatado la tortura que padecen para llegar a nuestros platos. Aunque no hablan como nosotros, sí sienten como nosotros. El sufrimiento nos conecta y nos asemeja. Así como no podría comerme a mi perro, no puedo comerme a sus pares.
Pese a que -a veces- sea difícil nadar a contracorriente, la paz mental y de espíritu hacen que valga la pena...completamente.
De esto y el doble estándar que aplicamos para tratar tan desigualmente a los animales de compañía respecto a los denominados animales de granja, trata -en esencia- la obra de teatro infantil -para niños y grandes- Chicha y Ron, escrita y dirigida por Patricia Romero.
Es la historia de 2 cerditos que -gracias a la amistad y ayuda que reciben de un perro y una gata- logran milagrosamente burlar su destino de volverse chicharrón, para vivir -como los perros y gatos- una vida de verdad, con afecto y con libertad. La pueden ver todos los sábados y domingos, de 4 a 5pm, en el Centro Cultural de la Universidad del Pacífico. No se la pierdan!